Cuando pecamos, el instinto natural es escondernos de Dios. Pero Hebreos 10:19-22 nos invita a hacer exactamente lo opuesto: acercarnos con confianza. Descubre por qué la sangre de Cristo y su sacerdocio eterno te dan acceso libre a la presencia de Dios, hoy mismo.
Cuando Dios manda a las esposas a someterse a nosotros, El está poniendo sus vidas a nuestro cuidado.



