El octavo mandamiento dice solo dos palabras, pero su alcance llega hasta lo más profundo del corazón. Descubre qué revela realmente este mandamiento sobre nuestros deseos, y por qué el evangelio es la única respuesta suficiente para quienes lo han quebrantado.
Cuando Dios manda a las esposas a someterse a nosotros, El está poniendo sus vidas a nuestro cuidado.


