El segundo mandamiento va más allá de estatuas y altares. Explora cómo la idolatría moderna se manifiesta en nuestras iglesias y corazones, y por qué la manera en que adoramos a Dios importa tanto como a quién adoramos.
Cuando Dios manda a las esposas a someterse a nosotros, El está poniendo sus vidas a nuestro cuidado.



