Antes de mostrarnos la cura, la Biblia nos muestra la gravedad de nuestra enfermedad. Pablo en Romanos 1:18-32 dibuja un cuadro honesto de la condición humana: la humanidad está bajo la justa ira de Dios. Pero ese diagnóstico oscuro tiene un propósito: hacernos correr hacia el único Salvador.
Cuando Dios manda a las esposas a someterse a nosotros, El está poniendo sus vidas a nuestro cuidado.



