La Gran Comisión no es una estrategia humana, es una iniciativa divina. Descubre por qué sin oración ferviente y el poder del Espíritu Santo, la misión de la iglesia es imposible, y cómo ese principio transforma también tu vida diaria.
Cuando Dios manda a las esposas a someterse a nosotros, El está poniendo sus vidas a nuestro cuidado.


