Devocional
Lectura: Gálatas 6:1-2
«Hermanos, si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo.»
Meditación:
La palabra «restaurar» que Pablo utiliza aquí tiene una imagen poderosa detrás. En la antigüedad, se usaba para describir la acción de poner un hueso que se había salido de su lugar. Imagina un hombro dislocado: el brazo no puede moverse correctamente, no cumple su función, y cada movimiento causa dolor. Pero cuando ese hueso es encajado nuevamente en su sitio, el brazo recupera su propósito y su utilidad.
Así es el pecado en la vida del creyente. Cuando un hermano o hermana persiste en pecado, es como un hueso fuera de lugar dentro del cuerpo de Cristo. No puede funcionar como fue diseñado, y su condición afecta a todo el cuerpo. La disciplina bíblica no busca expulsar al pecador ni hacerle daño; busca encajarlo nuevamente en su lugar para que pueda cumplir el diseño que Cristo le dio.
Ignorar el pecado de un hermano no es amor, es indiferencia espiritual. Es como un médico que ve a un paciente con una enfermedad grave y guarda silencio por «compasión», dejando que la enfermedad avance hasta la muerte. El verdadero amor duele en el momento, pero produce sanidad.
Y hay una advertencia importante en este pasaje: «mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado». Vamos a restaurar con mansedumbre, no con superioridad, porque somos tan capaces de caer como cualquier otro.
Preguntas para reflexionar:
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¿Hay algún «hueso fuera de lugar» en mi vida que necesita ser restaurado?
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¿Conozco a algún hermano que esté batallando con el pecado y necesite mi ayuda para volver a su lugar?
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¿Voy a restaurar con mansedumbre o con actitud de superioridad?
Oración:
Padre, gracias porque en Cristo hemos sido restaurados a una relación contigo. Ayúdame a ser instrumento de restauración para mis hermanos, y dame la humildad para aceptar la corrección cuando sea yo quien está fuera de lugar. Que no sea indiferente al dolor espiritual de los que me rodean, sino que lleve sus cargas con amor. En el nombre de Jesús, Amén.



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