Texto bíblico: Éxodo 20:1 (NBLA)
«Entonces Dios habló todas estas palabras diciendo»
Reflexión:
La primera frase de los Diez Mandamientos es asombrosa: «Dios habló». El Creador del universo, que no necesita de nadie, decidió comunicarse con su pueblo. No tenía que hacerlo, pero quiso hacerlo. Los mandamientos no son imposiciones legales frías, sino un acto de revelación y amor. Son Dios diciéndole a su pueblo: «Esto es lo que soy. Esto es lo que amo. Esto es lo que aborrece mi corazón.» Cuando un amigo cercano o tu cónyuge te habla con transparencia sobre lo que ama y lo que le duele, ¿cómo te hace sentir? Cercano, ¿verdad? Eso es intimidad. Los mandamientos son las Diez Palabras de Dios para conocer su corazón. Cada mandamiento es una ventana al carácter de Dios, mostrándole a su pueblo quién es Él realmente.
Aplicación práctica:
• Antes de leer los mandamientos como reglas, léelos como revelación del carácter de Dios
• Agradece a Dios por haberte hablado a través de su Palabra
Preguntas de reflexión:
• ¿Cómo cambia tu perspectiva saber que Dios quiso revelarse a ti?
• ¿Qué te dice sobre el corazón de Dios el hecho de que Él haya decidido comunicarse contigo?
Oración sugerida:
Padre celestial, gracias porque quisiste hablarme y revelarme tu corazón. Ayúdame a ver tus mandamientos no como cargas, sino como expresiones de tu amor y carácter santo. Que mi corazón se acerque más a ti al conocer quién eres. En el nombre de Jesús, amén.

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